Víctima de sus propios errores

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Defensores perdió 2 a 0 como local ante Grupo Universitario de Tandil en el comienzo de la Segunda Fase del Torneo Argentino B. Los goles de la visita fueron marcados por Jonathan Cayumán y Julio Prezioso. Cabe destacar que ambos equipos terminaron con diez jugadores por las expulsiones de Feliciano Testa y Agustín Olaechea.

A Defensores le salió todo al revés. Cuando por ahí, sin llegar a ser demasiado optimista, uno imaginaba que de local era la de ayer una gran posibilidad para salir de la zona asfixiante y despegarse, al menos por el momento, de quienes ocupan los últimos lugares de la Zona Seis, ocurrió todo lo contrario.

Y en esto no hay que dar mayores explicaciones y decir lisa y llanamente que la entidad de Barrio central acumuló demasiados errores en su reciente pasado que le están pasando la peor factura en este presente. Para colmo de males, la triste realidad se vio reflejada ayer en la cancha creando un clima de tanta incertidumbre y descontento realmente muy llamativo.

Todo el entorno y principalmente los hinchas mostraron ayer que la paciencia está acercándose al límite. Y esto es producto de varios ítems que nosotros enumeramos y  seguramente no son todos pero al menos grafican lo acontecido.

No haber hecho el esfuerzo por retener jugadores hoy por hoy irremplazables como Darío Villán y Sebastián Buyotti, dejar de privilegiar este certamen con jugadores que terminaron el año pasado con la lengua por los talones y apenas tuvieron una semana de descanso, contratar un preparador físico y dejarlo ir apenas había empezado, cuando Marconatto había manifestado que él solo no podía hacer una doble tarea por tener otras obligaciones y terminar aduciendo circunstancias  económicas.


Traer sobre la marcha a días de arrancar la competencia a dos refuerzos como Federico Lotuf y Hernán Silva que lejos demostraron estar cerca de sus antecedentes producto de una prolongada inactividad y en el caso de Germán Milla, alguien que puede aportar mucho sacrificio y voluntad pero que al menos ayer no demostró ser un factor desequilibrante, algo que demandaba la estructura del equipo por las lesiones de jugadores muy gravitantes.

Producto de esto y algunas cosas más,  la institución local recibió en la agobiante jornada dominguera haciendo una comparación, uno de esos ganchos al mentón que te mandan derecho a la lona.

Hubo también un partido y un solo equipo en la cancha. Grupo Universitario vino a sumar, que es lo que más necesitaba, y cumplió una tarea a la perfección lo que le permitió llevarse tres puntos vitales.

Arranco siendo muy práctico, aprovechando todo el ancho del campo de juego con la dinámica que imponían Sosa y Olaechea y sacando provecho de un rival que le facilito los caminos  regalando espacios entre sus tres líneas.

A los 11’ minutos Cayumán recibió una clara habilitación y tras acomodarse para su mejor perfil, con la complicidad de una defensa que solo atinó a mirar, colocó el balón por sobre la humanidad de Lotuf que nada pudo hacer para evitar la conquista.

Diez minutos más tarde de un error en la zona media nace una perfecta contra y quien saco provecho de la lentitud de Lotuf para reaccionar y el desconcierto de los defensores, fue Prezioso que a las espaldas de Candia definió acertadamente.

Acá se terminó el partido, y usted se preguntará: ¿Tan rápido? Y la respuesta es sí. Porque en el resto del primer tiempo el Loro fue un equipo  calesitero, sin ni siquiera tener arrestos individuales, (Banegas se resintió de una lesión muscular antes de empezar el desenlace), que sufría el encuentro más que jugarlo y si bien comprometió al Golero Casas sobre el final lo hizo en una situación esporádica.


Por su parte la visita seguía marcando clara superioridad y con tres pases desnudaba las falencias del Loro quedando más cerca del cuarto que del tercer gol.

Y  si todo pintaba negro, una serie de calenturas innecesarias que son producto de la impotencia más que otra cosa, terminó con la expulsión de Testa y Olaechea. Seguramente quien más perdió fue Defensores que estaba obligado a revertir la historia.

En el segundo tiempo con los ingresos de Leandro Blanco y Nicolás Fernández el once de  Finarolli pareció cambiar su imagen. En los pies de Salinas y Fernández tuvo situaciones claras para descontar y hasta poder soñar con el empate. Pero ni siquiera la bendita suerte lo acompaño.

Sin embargo,  la vocación ofensiva solo estuvo supeditada a algún destello individual y lejos estuvo de ser a partir de la elaboración de juego frente a un oponente que se paro bien en defensa, ganó la partida en la zona media y utilizó la contra para sellar aún más el resultado. La más clara en los pies de Cayumán que mano a mano con el uno remató muy desviado.

Los minutos fueron transitando sin pena ni gloria para un conjunto, el dueño de casa, que se fue hundiendo en sus propias limitaciones y finalizó llenando de profundas dudas a propios y extraños.

Final para una triste historia. En siete días más habrá un nuevo capítulo y veremos entonces, si el conjunto de calle Defensa es capaz de poder encontrar la luz entre tantas penumbras.

Defensores 0
Lotuf; Favergiotti, Silva, Narbiloni, Candia; Milla, Giamarchi, Arrieta, R. Naya; G. Salinas y F. Testa. D.T: Mario Finarolli.

Grupo Universitario (Tandil) 2
Casas; Mendez, Baquero, Lovato, Castro; Olaechea, Pérez, Rotonda; Sosa; Prezioso y Cayumán. D.T: Hugo Tenaglia.

Cambios en Defensores: Fernández x Giamarchi, L. Blanco x R. Naya y Pringles x Narbiloni.
Cambios en Grupo Universitario (T): Pardini x Rotonda, Monela x Prezioso y Cerfoglia x Sosa.

Suplentes en Defensores: Gizzi, Abril, Reynoso y Rafaelli.
Suplentes en Grupo Universitario (T): Rubio, Rotondo y Cuesta.

Expulsados: F. Testa (Defensores) y A. Olaechea (Grupo Universitario)

Juez: Walter Ferreyra
Asistentes: Cesar Pacheco y Leonardo Rovera.