Turismo 4000 Argentino - hace 3 semanas

Sueño cumplido

Ayrton Miserda junto a su padre Carlos, protagonizaron un fin de semana muy especial porque compartieron su amor por el automovilismo en una jornada de Turismo 4000 Argentino que recordarán por siempre. La categoría volvió a realizar una competencia con pilotos invitados y el binomio saltense, compuesto por padre e hijo, se dieron el gusto de tener esa experiencia inolvidable arriba del mismo auto. Lo deportivo estuvo de lado, lo importante fue que la Familia Miserda disfrutó cada segundo lo vivido en el Autódromo Roberto Mouras de La Plata.

El Subcampeón Ayrton Miserda volvió a correr en el Turismo 4000 Argentino después de haberse ausentado en las últimas cinco presentaciones ya que decidió dedicarle todo el tiempo al TC Pick Up. Este regreso tuvo un motivo y más que justificado. Después de 13 años, la categoría decidió volver a organizar una competencia con pilotos invitados y así se dio el regreso de un histórico de la categoría y del automovilismo nacional como lo es, Carlos Miserda, papá de Ayrton.

Manejando el mismo Chevrolet con que corrieron este fin de semana, Carlos Miserda se había retirado del automovilismo en Febrero de 2017, cuando corrió la fecha inicial de la temporada del Turismo 4000 Argentino, en Mar de Ajó. Un poco más de cuatro años y medio pasaron hasta que volvió a subirse a un auto y pudo disfrutar un fin de semana familiar y con gusto a automovilismo.

AYRTON MISERDA Y CARLOS MISERDA: LA FAMILIA UNIDA POR EL AUTOMOVILISMO.

La actividad comenzó el sábado y Ayrton Miserda tuvo por delante una gran oportunidad de ser protagonista en la Final de pilotos titulares. El saltense, tras clasificar segundo, largó en primera fila junto a Pérez Bravo y, si bien el líder pudo hacer diferencias desde un primer momento, Miserda siempre buscó achicar diferencias para poder encontrar el momento de ir por la punta.

El correr de las vueltas no ofreció modificaciones entre los dos autos de punta hasta que, a dos vueltas del final, Miserda se hizo a un lado en la pista y perdió todo lo que estaba obteniendo hasta ese momento. El motor dijo basta y antes de empeorar las cosas, el piloto de nuestra ciudad decidió desertar pensando en que al día siguiente debía correr su padre, Carlos. La victoria quedó en manos de Emanuel Pérez Bravo, escoltado por Gabriel Selva y cerró el podio, Javier Funcia.

Tras una larga noche de trabajo, se pudo reparar el motor del Chevrolet para que Carlos Miserda pudiera ser de la partida en la jornada dominical en la carrera correspondiente a pilotos invitados. Así se dieron las cosas y, tras el semáforo en verde, la competencia mostró sus cartas. Adelante, Valerio Diamante con el auto de Sergio Kobach tomó la punta por sobre Lucas Granja que manejaba el auto de Pérez Bravo.

El regreso oficial a las pistas de Carlos Miserda tuvo un comienzo alentador que rápidamente se desvaneció. Tras largar duodécimo, el papá de Ayrton logró avanzar rápidamente dos posiciones pero, lamentablemente para él y sus aspiraciones, hizo un trompo y si bien logró volver a pista, lo hizo con el parabrisas demasiado sucio con barro y, producto de no poder accionar el parabrisas, automáticamente debió dar por terminada la carrera. La victoria nunca estuvo en riesgo porque Valerio Diamante la cuidó como oro. Granja fue escolta y el actual Campeón de la categoría, Germán Pietranera con el auto de Nereo Queijeiro, arribó tercero.

Los fierros son fierros y, sin dudas, jugaron su papel pero poco les debió haber importado a los Miserda ya que, si bien todos quieren ganar cuando de competir se trata, el fin de esta ocasión fue más allá de un logro deportivo y se trató de un momento familiar inolvidable. Compartir la pasión de padre a hijo, un regalo que para los dos… es un sueño cumplido.

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