S.O.S

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EDR

El Fútbol de Salto necesita un golpe de timón urgente. Por segundo año consecutivo no habrá competencia oficial en la época más conveniente para todos (clubes, público, jugadores) y así, el deporte más popular de la ciudad vuelve a fracasar por falta de planificación. El dejar todo para después arrojó las peores consecuencias. Los clubes, descontentos por la incertidumbre reinante y ante una propuesta con poco margen de preparación, decidieron, por mayoría, rechazar días atrás la propuesta de jugar un nuevo torneo por la cercanía del mismo, pero principalmente, por una cuestión económica. De haber estado armado a principio de año el cronograma futbolístico, quizás la historia hubiera sido otra.

Estas líneas nacen porque hoy es domingo y en Salto no hay fútbol. Se desprenden las palabras desde el dolor, ya que el deporte con más seguidores de nuestra ciudad, dijo basta hace ya catorce días, cuando Defensores se consagró Campeón del Torneo Local 2018 tras derrotar a Sports en el resultado global por 2 a 1 y conseguir así, su trigésimo primera estrella. Toda la zona hoy verá la pelota rodar y quizás, grité algún gol, pero en Salto, habrá que encontrar algún potrero de barrio o alguna plaza con un puñado de chicos pateando la pelota.

Algo está mal. Nadie puede negarlo. Salto pasó de ser una de las ligas más fuertes del noroeste de la provincia de Buenos Aires a ser una liga común y corriente que apenas puede disputar un Torneo Local entre cada vez, menos equipos. El que esté contento con este presente, que levante la mano y explique porque la gran mayoría (porque no queda dudas que son los más) está decepcionada.

Usted que aún hace fuerza y mantiene la lealtad de ir a la cancha, imagínese un minuto si aún siguieran jugando, por nombrar solo a algunos, el recordado ‘Loco’ Galli o ‘Carita’ Agüero o si aún nos deleitara con alguna atajada de esas que solo el ‘Loco’ Gizzi acostumbraba a protagonizar. Seguramente a más de uno se le escaparía un lagrimón, pero con el correr de los minutos entendería que ya está, que su momento pasó y que hoy los años piden caras nuevas, como las de Franco Mestrallet, Nicolás Páez y muchos otros jóvenes talentos que tiene nuestro querido fútbol. En Salto se necesita decir basta a lo que muchos hablan en las mesas de café, en la misma cancha o en la calle, pero que no transmiten en la mesa que sí se debe hablar.

Una persona no cambia este presente. Una persona no es la responsable de que cada vez cueste más armar un campeonato. La culpa es compartida entre todos los que componen la Liga de Fútbol de Salto. El callar, el decir que si cuando se vota algo por el solo hecho de que ese voto no va a cambiar nada, hace que todo se equipare para abajo, que se desgane al que propone algo y que lentamente, de todo igual. El envase de shampoo tiene que ser muy grande para que alcance a lavar todo y traiga ideas renovadoras, gente con ganas de trabajar y dirigentes que tomen tal cargo con la responsabilidad que se merece.

En algún momento del año se ilusionó al mundo del fútbol saltense con la posibilidad de jugar un Interligas con Arrecifes luego de que terminara el Torneo Local. Todo pintaba para el sí, pero todo se enfrió y cada vez se supo menos hasta que finalmente se conoció la negativa de esa chance. Hoy, toda la zona tiene competencia y Salto está en la vereda de enfrente. Esto no debe dar lo mismo y más, sabiendo que ya es el segundo año consecutivo que los jugadores tienen un parate enorme, que los obliga a buscar nuevos horizontes o simplemente, entrar en el desgano por continuar en la actividad.

La necesidad de querer mantener la pelota girando la mantuvo el Club Sports, cuando días atrás presentó en el seno de la Liga de Fútbol la propuesta de jugar un nuevo campeonato (trascendió que hubiera sido en conmemoración al 90° Aniversario de la Liga de Fútbol), pero después de varios días de análisis en los clubes puertas adentro, la mayoría (Defensores, Compañía, CUSA, El Fortín y Villa Italia) decidió que el NO jugarlo se impusiera ante el SI jugarlo (Sports y Valacco FC).

Es cierto, la opción para que el fútbol de Salto continuara, existió, los clubes optaron por parar la pelota, pero no es motivo para caerles a ellos por haber rechazado en su mayoría. La realidad implica que no es lo mismo organizar y planificar un año deportivo en Enero o Febrero, cuando se tiene todo por delante, que decidir con un par de semanas de anticipación antes de comenzar una nueva competencia. Internamente, los clubes seguramente tenían una gran intención de jugarlo, pero la parte presupuestaria se impuso en la balanza y así, el pitazo final de Bruno Amiconi en cancha de Defensores, decretando el fin de la segunda Finalísima y la coronación del Loro, fue lo último que se escuchó y se vio del fútbol saltense en 2018.

Dos años seguidos, mismo resultado. Es evidente desde todos los puntos en los que uno se quiera ubicar que algo hay que mejorar mucho, pero el tiempo no debe seguir pasando, porque se empeora y siempre va a ser más difícil. Señores, el fútbol de Salto les está pidiendo que se pongan los pantalones largos y logren posicionarlo en el lugar que supo estar. No es ninguna deshonra pedir ayuda, ni mucho menos, aceptarla cuando realmente se la necesita. La pelota la tienen ustedes arriba de la mesa, se está desinflando, no permitan que llegue a su fín.