Resucitó

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Defensores se reencontró con los tres puntos. Venció 2 a 1 a Once Tigres en un partido super complicado que lo tuvo prácticamente desde los vestuarios debajo en el marcador porque Ezequiel Hazaña marcó para la visita, sin embargo en el complemente Alejandro Banegas, que luego erró un penal, y Rodrigo Naya le dieron cifras definitivas al triunfo Loro.

Fotos: Luis Carmona

Y un día Defensores volvió a ganar. Tuvieron que pasar 450 minutos, equivalentes a cinco partidos, desde aquella victoria frente a Jorge Newbery de Junín en la 2° Fecha, para que el desahogo se haga realidad. Es que la victoria de ayer no fue una más y hasta tuvo un enorme significado en todo sentido. Fueron cuatro los minutos que pasaron entre la igualdad de Banegas y la posterior definición de Rodrigo Naya, para que el estadio explotará en un solo grito

Se puso fin a una sequía que a esta altura hasta parecía interminable y por eso, bien cabe el título Resucitó para un equipo que ahora, hasta se puede dar el lujo de empezar a creer en sí mismo.

¿Usted se preguntará si ganó bien Defensores? Ciertamente si uno se ajusta al desarrollo de los 90’ la respuesta es no. Pero si es muy válido resaltar que el fútbol se rige de momentos y mientras el equipo supo agregarle efectividad pura a un cambio de actitud muy evidente, su rival fue víctima de su propia inoperancia y encima chocó con una descollante labor de Lotuf.


El primer tiempo del Loro fue una página más de lo que venía mostrando y se encontró con un gol en contra desde los vestuarios. A los 5’ Hazaña recibió una habilitación perfecta, le ganó las espaldas a una defensa irresoluta y mano a mano con el golero, definió cruzado a media altura.

El esquema que pretendió llevar adelante Spontón en el primer período no causó efecto. Hubo jugadores a los que como se dice habitualmente se sacaron un compromiso de encima con la pelota en los pies, no hubo manera de ejercer la profundidad por las bandas con Ceccoli y Leandro Blanco y cuando esto sucede, el conjunto de calle Defensa repite la receta de tirar pelotazos sin sentido.

Once Tigres se encontró con un regalito de bienvenida. De ahí en más hizo su juego bien parado defensivamente, buscando aprovechar los espacios en la zona media siendo un equipo corto y vía contraataque, trato de sacarle rédito a la velocidad de Hazaña y Lacarra.


Sobre el final del primer tiempo Marquez  y Hazaña intentaron sorprender con remates de media distancia y nuevamente, el autor del gol, dispuso de otra chance inmejorable pero su remate reventó el travesaño. Hubiera sido un duro golpe para el local irse perdiendo al descanso por  dos a cero.

Para la segunda mitad el entrenador se decidió por Banegas en lugar de Reynoso, que ayer estuvo por debajo de su nivel y no pudo  gravitar en el desarrollo. El “Conejo”, con la personalidad que lo caracteriza, se puso el equipo al hombro. Lo mismo hizo con Gregorio Salinas por el ayer desconocido Leandro Blanco y el Mellizo, en el primer balón con el que tomó contacto, definió cruzado provocando el lucimiento del uno.

Fernández tuvo una clara oportunidad de lograr el empate pero el delantero está en camino de recuperar la confianza perdida.

La visita viendo que Defensores se adelantaba en el campo de juego volvió a meterse en las acciones y le impregnó mucha velocidad a sus iniciativas de mitad de cancha hacia adelante.

Fue entonces cuando la defensa comenzó a sufrir horrores por el sector de Guidi y Candia a quienes se le hizo imposible contener la subida de los laterales y la rapidez de los delanteros para moverse por todo el frente de ataque.

Encima, un poco para poder tener la pelota buscando mayor protagonismo en los metros finales y también resguardar su físico, Spontón hizo ingresar a Rodrigo Naya por el Pulpo Arrieta.


A partir de ese momento hubo tráfico de libre acceso en la zona media. Entre los veinte y los treinta minutos el partido se hizo eterno para el dueño de casa pero emergió la figura de Lotuf para hacerse gigante primero ante Espíndola y luego, con otra salvada providencial, alejando el peligro.

Posteriormente, fue el marcador central Cepeda quien apareció por sorpresa en el área de enfrente quedando mano a mano con el uno y por esas cosas del destino, la redonda se negó a entrar en el arco.

La noche parecía cada vez más negra pese a la excelente iluminación del Carlos Testa hasta que la bendita pelota parada, provocó el primer estallido en el estadio. A los 32’, Banegas ejecutó un tiro libre de manera notable haciendo ingresar la pelota en el palo más lejano de un arquero que nada pudo hacer.

Once Tigres sintió el impacto como una piña al mentón mientras que Defensores, asumió que era el momento sublime para ir por la victoria. Cuatro minutos más tarde tras la mejor jugada colectiva con toques de primera y toda la precisión Rodrigo Naya, ese jugador al que siempre se le pide algo distinto por su gran riqueza técnica, definió cruzado a ras del piso desatando la locura.


Sobre el final y con un adversario jugado en ataque, Nico Fernández fue objeto de falta dentro del área. Claro penal que el pito Notta, de gran labor, no tardó en cobrar. Banegas tuvo la chance de alargar el resultado final pero su remate bien direccionado reboto en el palo.

La historia finalizó con una sonrisa de oreja a oreja. Jugadores e hinchas inmersos en un festejo largamente esperado y que pone fin a una racha de penurias y clima adverso. Ahora es el momento de sacarle jugo al envión anímico y comenzar a pensar, que los objetivos propuestos pueden hacerse realidad.

Defensores 2
Lotuf; Favergiotti, Orellana, Guidi, Candia; Céccoli, Arrieta, Leandro Blanco; Reynoso, Maxi Blanco; Fernández. D.T: Claudio Spontón.

Once Tigres (9 de Julio) 1
De Anton; Lucas Marquez, Cepeda, Rezzano, Irusta; Vicente, Azaguate, Bossio, Espíndola; Hazaña y Lacarra. D.T: Daniel Marquez.

Cambios en Defensores: Banegas x Reynoso, Gregorio Salinas x Leandro Blanco y Rodrigo Naya x Arrieta.
Cambios en Once Tigres (9dJ): No realizó modificaciones.

Suplentes en Defensores: Gizzi, Narbiloni, Brusco y Testa.
Suplentes en Once Tigres (9dJ): Vega, Lattaro, Pizzarro, Aviles, Ojeda, Jaime y Ledestre.

Juez: Claudio Notta
Asistentes: Fernando Rolandelli y Francisco Martínez.