Muchísimas Gracias por todo

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EDR

Torneo Local
Semifinal – Partido de Ida

Compañía y Defensores entregaron un Clásico formidable. Lo ganaba el Loro 2-0 con tantos de Nicolás Fernández y Lucas Simaldone, sin embargo en el complemento el Lagarto cambió la cara fue en busca del empate y lo consiguió. Primero llegó al descuento por intermedio de Nicolás Páez y posteriormente tras una mano de Daglio dentro del área, Nicolás Colombini de penal, estableció la igualdad. En siete días se vuelven a encontrar.

 

Entregaron visceralmente todo. Dejaron alma y vida. Fue un tiempo para cada uno y el empate le quedo muy bien al partido. Compañia y Defensores jugaron el mejor Superclásico de los últimos tiempos. Más allá de todo esto, hay algo que hace mucho tiempo no pasaba: toda la gente se fue muy feliz.

Lejos del resultado final, esa multitud que volvió a llenar por completó el Estadio Guillermo Cepeda, pagó su entrada como de costumbre pero desde adentro, sintió una gran devolución. El hincha se retiró satisfecho, pleno, muy conforme y entonces hay que coincidir con la palabra de Gabriel Capaldi cuando al finalizar el encuentro, dijo: “Hoy le demostramos al público que con partidos así, pueden volver a creer en el fútbol local”. Por eso y buscando encuadrar una definición a lo que vivimos la noche del 10 del septiembre, cabe decir: MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TODO.

EL PARTIDO

A partir del pitazo inicial de Barragán, de impecable labor, los dos equipos fijaron la mirada en el arco de enfrente utilizando los argumentos que ya son largamente conocidos. En esa primera mitad, hicieron un gran desgaste desde lo físico en un terreno de juego que obviamente, estaba muy pesado a raíz de la lluvia caída.


Defensores intentó con la sociedad Díaz-Blanco hacer pesar la tenencia del balón, mientras que por la ausencia de Banegas, fue Sanes quien cargó con la intención de hacer jugar a su equipo. Ya en el plano futbolístico, Maxi Blanco recibió un centro a centímetros del área grande de frente a Monacci y sin oposición, el cerebral conductor remató por encima del travesaño.

Posteriormente Sanes y Colombini armaron una linda jugada que el delantero finalizó con un remate desviado. Estaba claro que ninguno iba a regalar nada pero hasta con esos condimentos, salió un partido bárbaro. Simaldone, gran figura en el primer tiempo, recibió un centro pasado y sacó un remate de inusitada potencia que Nico Monacci, en notable reacción, mandó al córner.

El pelotazo aéreo para Colombini, causó efecto en una oportunidad y fue cuando el gran goleador pudo sacarse de encima la marca de Alessandro, se perfiló y saco un remate que se perdió apenas afuera.


0-1: Nico Fernández festeja su gol ante el clásico rival. Ya lleva 18 en el año.

De los dos, Defensores fue más profundo, tuvo opciones inmejorables pero su efectividad volvió a jugarle en contra. En un ataque perfecto merced a la velocidad de Naya, llegó la habilitación para Simaldone, el delantero se sacó de encima al golero Monacci, su remate a la red encontró un despeje salvador sobre la línea, Simaldone volvió a participar de la jugada mandando el centro atrás y Fernández, con todo el arco a su disposición, remató por encima del horizontal.

Compañía tuvo diez minutos que “se fue” del encuentro y le resultaron fatales. Perdió las marcas, se obsesionó más de la cuenta, cometió errores, sumó muchas dudas  y su rival lo aprovecho al máximo. Tal es así, que si el once de Barrio Central hubiese encontrado esa justeza necesaria para liquidar un pleito, hoy estaríamos hablando de una historia muy diferente.


0-2: Lucas Simaldone, oportunista en todo sentido, amplió el marcador para el Loro.

A los 36’, tras un centro medido, Nico Fernández, pese a la marca, se las ingenió para sacar un remate a media altura imposible para el uno lagarto. Exquisita definición. Para Compañía fue un golpe duro estar en desventaja y producto de no recomponer sus líneas, sufrió otro cachetazo. Apenas dos minutos y medio después, tras una maniobra que incluyó todo el manual del fútbol en materia ofensiva, Naya combinó con Simaldone y este clavó el dos a cero.

Nico Monacci, visiblemente tocado por el resultado adverso, quiso salir jugando, regaló el balón y de milagro, no se produjo la tercera conquista. Casi sobre el final, el intratable Simaldone volvió a ganarle a su marcador, se sacó de encima al arquero y su remate que llevaba destino de gol, encontró la pierna salvadora de Oviedo para rechazar.


1-2: Grito y desahogo de Gabriel Pacha Capaldi tras el descuento de Nico Páez.

El dos a cero suele ser el peor resultado porque no te asegura nada en el desarrollo y porque además, incentiva a quien lo va sufriendo a no resignarse. Defensores anoche lo vivió en carne propia. No pudo definirlo y se terminó lamentando.

En el complemento hubo un momento “anímico” y fue el descuento que consiguió Páez. A los 5’, el hábil y juvenil delantero encaró con decisión, se filtró entre los defensores y sacó un remate cruzado a ras del piso.

Las piernas ya no fueron las mismas. El conjunto Loro hizo un gran desgaste que le terminó pasando factura y nunca pudo reencontrarse con su juego. Fue entonces, cuando el Verde supo que era el gran momento de trastocar la historia y por voluntad, sacrificio, amor propio y por momentos buen fútbol, inclinó definitivamente la cancha y se abocó a ir por la igualdad.


2-2: Nico Colombini convirtió el penal y estableció la paridad. Acumula 27 goles en el año.

Carlos Monacci hizo pesar su potencia y estuvo en dos ocasiones muy cerca de lograr el empate. Orellana, de gran labor, fue preservado por el técnico Spontón y aquí hubo también un quiebre en el desarrollo. Daglio,que lo suplantó, no entró bien en las acciones, sufrió más de la cuenta y para colmo de males, a los 27’, cometió una mano muy evidente que determinó la pena máxima. Desde los doce pasos, Colombini no perdonó y estableció justicia.

Defensores trató por todos los medios de no verse absorbido por la presión de su rival, con toda su gente que veía ahora muy cerca la posibilidad de cambiar el score. Con algunos arrestos individuales, buscó llevar peligro al arco de enfrente y en la situación más propicia Díaz, aprovechando falencias defensivas, quedó mano a mano con  Nico Monacci pero remató débil y el uno resolvió sin problemas.


Compañía quiso más, propuso ir al frente, generó una y otra vez para quebrar la paridad. En una jugada que mantuvo expectante a medio estadio, Carlos Monacci definió con un toque de enorme calidad por sobre la humanidad de Gizzi y cuando la redonda viajaba a la red, apareció Alessandro para evitar la tercera caída de su arco.

No hubo tiempo para más. El 2-2 final fue el fiel reflejo de lo que se observó en el campo de juego. El próximo miércoles, se volverán a ver las caras en el Carlos Alberto Testa y de esos noventa minutos, surgirá el primer finalista de la temporada. Por ahora y solo por ahora, MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TODO.

Compañía 2
Nicolás Monacci; Cuello, Conte, Mateos, Peratta; Jofré, Oviedo, Sanes, Páez; Carlos Monacci y Colombini. DT: Gabriel Capaldi.

Defensores 2
Gizzi; Lavié, Orellana, Alessandro, Narbiloni; Díaz, Arrieta, Blanco, Naya; Lucas Simaldone y Fernández. DT: Claudio Spontón.

Cambios en Compañía: Brian Simaldone x Conte, Valenzuela x Sanes y Bolognese x Páez.
Cambios en Defensores: Daglio x Orellana, Testa x Naya y Sosa x L. Simaldone.

Suplentes en Compañía: Ripoll y Acciarri.
Suplentes en Defensores: Menéndez y Navarrine.

Juez: Jorge Barragán
Asistentes: Alfredo Mastrangelo y Gonzalo Núñez