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Polideportivo - 14/05/2022

Ludmila Ojeda: “Todo me cuesta muchísimo, pero me genera más satisfacción cuando logro los objetivos”

La taekwondista saltense habló en exclusiva con EL DEPORTIVO en una extensa charla donde tocó muchos temas, de actualidad, sobre su trayectoria en la disciplina, pero principalmente hizo hincapié en el gran esfuerzo que viene realizando para recaudar el dinero necesario que le permita viajar al Mundial de Taekwondo que se disputa en Julio, en Amsterdam: “Sé que puedo lograrlo. Una meta más de todo este esfuerzo es que mis padres estén orgullosos de mí”.

Ludmila Ojeda logró clasificar al Mundial de Taekwondo que se realizará a partir del mes de Julio, en Amsterdam, Países Bajos. Para ello, la deportista local tuvo que afrontar tres selectivos. El último de ellos se llevó a cabo el último 10 de Abril y allí, Ludmila terminó segunda en la tabla general y se transformó en una de las tres competidoras que representarán a Argentina en la Categoría Lucha hasta 60Kg.

Cuando hay sueños por cumplir y metas por cruzar, uno no entiende de cansancio y el esfuerzo es al 110%. Ojeda divide su tiempo entre el Taekwondo y la elaboración de budines que vende para recaudar fondos. Una luchadora con todas las letras, dueña de una extensa carrera plagada de éxitos a su corta edad.

No todos los momentos son gratos en la práctica deportiva. Mucho más en el nivel que lo hace Ojeda. Hace poco tiempo le tocó dar vuelta la página después la lesión que la marginó de su debut mundialista en la categoría mayores de 2018 y se animó, como siempre, a luchar con gigantes: “Volví muy de a poco a la competencia luego de la lesión. Me costó muchísimo regresar a mi nivel. Me tocó estar entre el puesto quinto y sexto y poco a poco fui levantando mi nivel para estar en zona de clasificación”.

En la categoría Mayores se compite a partir de los 18 años, pero la ansiedad de alta competencia de la joven saltense la motivó a adelantarse: “Compito en la categoría mayores desde los 16 años y creo que me sirvió para sumar experiencia y, sumado a la lesión que me tocó sobrellevar, me hizo ver las cosas de otra manera y tomo tanto las victorias como las derrotas como parte del aprendizaje. Creo que en la derrota o en los malos momentos se aprende mucho más”.

Respecto a las dificultades de la categoría y a sostenerse en el primer nivel internacional, Ojeda se extendió y brindó mayores detalles: “Es muy alto el nivel, de hecho una de las candidatas a clasificar en mi categoría terminó fuera de la clasificación al Mundial. En otros países los competidores se dedican exclusivamente al entrenamiento, no es mi caso y la verdad que estoy haciendo de todo para solventar los altos costos de competencia y viajes, ya que nosotros no estamos avalados por el Estado”.

Lejos de vivir de su disciplina. Ludmila hace lo imposible para que el factor económico no le ponga límites a sus sueños: “Doy clases de Taekwondo, elaboro budines para venderlos y seguir recaudando fondos. Todo de manera paralela y simultánea a los entrenamientos. Lo que dificulta aún más la tarea. Pero más allá de saber que las cosas deberían ser diferentes, sé que todo este esfuerzo vale la pena”.

Ganadora del premio San Pablo de Oro por ser elegida la mejor deportista saltense del año 2015, Ludmila Ojeda tiene bien en claro que su representación ya es más extensa que la de su ciudad de residencia: “Vivo la experiencia con mucha adrenalina y alegría. El hecho de no sólo representar a Salto, sino que viajar tanto a competencias internacionales, me genera el desafío de representar al país entero y es algo muy importante”.

Ludmila ya tiene asegurada la clasificación, pero su participación está condicionada por temas económicos. Es por esto que le pedimos que profundice esa dificultad para difundir la situación y tomar dimensión real del esfuerzo de una deportista nacional en el durísimo mundo del amateurismo: “Todos los costos respecto al mundial son en dólares. Así que ya arrancamos mal con el peso tan devaluado. A todas las estrategias de recaudación que ya mencioné se suman sponsors que ya me están acompañando y dejó abierta la convocatoria a los que se quieran sumar. Más allá de todos los esfuerzos todavía estoy lejos de lograr la totalidad del dinero necesario y a pesar de que son cosas de las que no me tendría que ocupar, es una realidad que viven todos los clasificados y la mayoría de los deportistas amateurs”.

Las condiciones desfavorables del amateurismo podrían bajarle los brazos a muchos, pero como buena luchadora, Ludmila no lo hace y siempre pensó en seguir peleando para mantenerse en nivel de alta competencia: “Practico taekwondo desde los 11 años. Ahora tengo 21, tengo la mitad de mi vida realizando este deporte. La verdad que nunca pensé en dejarlo. Me cuesta muchísimo y ya lo viví en las experiencias de Italia e Inglaterra. Lo vuelvo a vivir ahora, pero las ganas que tengo de seguir compitiendo son más fuertes que todas las adversidades que me han tocado. Ya sean lesiones o la cuestión económica, no me provocan las ganas de dejar esto que me apasiona y me hace feliz”.

Sin la intención de romantizar la tarea, le pedimos una reflexión respecto a las diferencias entre el deporte profesional en el país, en contraposición al amateur. Ojeda se explayó de la siguiente manera: “Le comento a la gente todo lo que tengo que hacer para seguir vigente en este deporte y a veces les parece que estoy loca, pero no me siento así, por el contrario me siento una apasionada. Sin dudas, si no tenes pasión no haces todo esto, ni por casualidad. No te voy a negar que tenga momentos de enojarme con las dificultades, pero en la mayoría de los casos me suma una motivación más para seguir entrenando y esforzándome”.

A pesar de su corta edad, no puede evitar evidenciar su grado de madurez y ahora, con 21 años, nos explica los cambios que ve en relación a este mundial que viene, respecto a los anteriores: “Soy alguien trata de cumplir sus objetivos. Obviamente tuve mis frustraciones, como en 2019 que no logré juntar todo el dinero para un Panamericano. También tuve mucho acompañamiento de mis padres, que para Italia e Inglaterra estuvieron organizando todo para juntar los fondos y pienso que estuve en una burbuja pensando en los entrenamientos. En esta oportunidad que soy mayor, me estoy encargando más de las cosas y hasta lo tomo como un desafío personal. Quiero tratar de hacerlo, porque sé que puedo lograrlo y el hecho de conseguirlo me dará una satisfacción mayor. Una meta más de todo este esfuerzo es que mis padres estén orgullosos de mí”.

PARA COLABORAR
CBU de Ludmila Ojeda: 0000003100084367597313

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