Goloso de Fútbol

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Cada día que pasa significa sumar un desafío más a la hora de entender esta ilimitada pasión llamada fútbol o intentar al menos, querer darle forma a un pensamiento que vaya sumando adictos. Rara vez uno se toma todos los tiempos para observar detenidamente el juego frente a la pantalla chica a no ser, como en mi caso personal, que estoy transitando un proceso post operatorio.

 

Ayer casualmente dije: “Hoy puede ser un muy buen momento para ver y observar en detalle propuestas, iniciativas y planteos desde el juego mismo”; y quiero comentarles que me dominaron las sensaciones, me invadieron las dudas y fui sumando incógnitas.

En primer término me dispuse a ver el clásico San Lorenzo – Boca y lo hice con un objetivo particular. Quería determinar si a quien se considera el técnico más exitoso de la historia del club de La Ribera, Carlos Bianchi, con un equipo conformado en gran parte por el futuro de la entidad iba al menos a mostrar algo distinto o reflejando una ideología que permita conservar ilusiones de no seguir siendo, Riquelmedependiente.

Pero la respuesta fue desoladora. Y lejos de hacer eco en el resultado muy negativo una imagen penosa viendo en acción a chicos haciendo sus primeros pasos en primera y con cara de dolor, muecas de fastidio cuando debería ser todo lo contrario.

Hace muy poco en una de sus claras y contundentes frases, Héctor Ronald Chavero decía: “Para mi filosofía no es lo más importante ganar sino como arribar a la victoria”.

Hoy Boca no solo que se olvido de ganar (Lo hizo en la primera fecha y ya se llevan jugadas trece), sino que tampoco sabe cómo ni de donde generar ideas para revertir este presente.

Seguía prendido a la pantalla y me iba preguntando: “¿Habrá alguien capaz de interpretar este juego? ¿Los verdaderos actores conocerán los fundamentos? Fue entonces cuando mis ojos se iluminaron por completo al ver en acción a los dirigidos por Gerardo Martino,  Newel´s Old Boys de Rosario o bien podríamos llamarlo: El Fútbol Total.

Enfrente un equipo como Godoy Cruz de Mendoza que propone también una idea e intenta siempre llevarla a cabo con Palermo como entrenador, pero el mismo “Titán” se encargó de reconocer: “Hicimos lo que pudimos ante el mejor de todos”.

El Parque Independencia brilló como en sus mejores tardes con una arrolladora producción de un once que pensó los noventa minutos en el arco de enfrente. ¿Cómo?, ¿Pero eso es posible? Si  estimado lector, para quien solo propone, dispone y se autoconvence que acá solo sirve jugar y hacerlo mejor que el rival, nada lo detiene.

La Lepra hizo tres goles, podría haber hecho media docena y contabilice dieciocho situaciones claras de gol, convirtiendo además en figura a Ibañez, el arquero mendocino.

Miraba azorado y me decía a mi mismo: ¿Este equipo es argentino?, ¿Juegan todos en el mismo torneo?, ¿Estaré soñando? Fue entonces cuando pude comprender mucho más porque gracias a Dios existen aquellos que desdramatizan todo, que le dan lugar al arte, a la creación, al sentido de equipo y algo que es lo más importante: el respeto por el hincha.

¿Si puede salir campeón? Por supuesto que sí. Entre semana lo vi perder con Arsenal de Sarandí y nunca renunció a su estilo, a su manera de tener el arco entre ceja y ceja salvo que esa noche la redonda, especial como ella sola, no quiso meterse entre los tres palos.

¿Si puede salir campeón? Por supuesto que sí. Pero para quien escribe ese no será el regalo más preciado. Fue haber observado a once jugadores interpretando a esto, jugar a la pelota, como un divertimento, haciendo felices a miles desde adentro de la cancha aunque se pretenda seguir confundiendo la esencia.

ADRIAN BELLUCCIA