Fue un ejemplo

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EDR

La derrota 4-1 en manos de Leandro N. Alem de Pergamino, dejó sin ascenso a Social de Arroyo Dulce, que dejó todo en la cancha sin reproches, pero fue derrotado por el elenco de Walter Pereyra que mantuvo la categoría. Más allá que el subir a Primera A no pudo ser realidad en esta temporada, lo que si se logró es demostrar que se juntos se puede cambiar un rumbo.

El que pensó que solo servía ascender, estaba equivocado. Al que le importaba solamente el logró deportivo, no entendió nada. Una vez se escuchó que para saber ganar, primero, hay que aprender a perder, y esa frase se fue repitiendo por años, dejando un legado, una enseñanza, unos segundos en silencio para pensar, repetirla con la mente y entender que es cierto.

Nadie discute que cuando once jugadores entran a la cancha quieren ganar; y más en una instancia así, pero también está todo lo otro, ¿Y qué es todo lo otro? El no haberse dejado superar por sí mismo. El no rendirse por un par de malos resultados al comienzo de la temporada. El no sentirse inferior al rival de turno, simplemente porque al mirar la tabla, tenga más puntos que uno.

Social de Arroyo Dulce entendió el mensaje de Diego Mondedoro, asumió el compromiso, se tatuó la camiseta, más que ponerserla y la defendió con un amor propio digno de un pueblo que hace poco, volvió a respirar fútbol. ¿Qué le van a reprochar al equipo o al cuerpo técnico?, ¿Qué no ascendieron? Volvemos al principio, no entendieron nada.

El gran paso ya se dio. La superación existió y la vieron todos aquellos que fueron a la cancha. Los que no iban y se contagiaron, ahora no van a querer dejar de ir y se necesita ese apoyo, como ese famoso jugador número 12 que se le dice, que cuando a uno no le sale la jugada, escucha de afuera el aliento que le da fuerzas para que en la próxima, salga mejor, y así todos pueden unirse en ese grito sagrado de gol.

Alem perdió en Arroyo Dulce y ganó en Pergamino para quedarse en Primera. Social perdió el  ascenso, pero ganó en esfuerzo, en principios, en no rendirse, en compromiso, en solidaridad, ganó en formar un equipo. Por eso y seguramente por muchísimos motivos más, para más de uno, Social de Arroyo Dulce, fue un ejemplo.