Después no se quejen

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Estas líneas nacieron al ver en la tarde de ayer que desde el fanatismo que se dice tener por determinados colores (sea del club que sea), se sigue fomentando la violencia. No es caerle a una hinchada en particular, sino tomar como ejemplo algo que sucedió ayer en el Estadio Esteban Chiari mientras se medían Sports-Compañía, para reflexionar y pensar que se quiere para el futuro de nuestro querido Fútbol liguista.

Por Marcos Antunes

Mucho remarcamos que la gente ya perdió el interés por asistir a las canchas de nuestra ciudad. Ponemos en tela de juicio que el espectáculo no es motivador, que la entrada es algo costosa para le situación que nos toca vivir, entre otras cuestiones. Y si tenemos en cuenta que eso aleja gente, pero también evita inconvenientes, tiene al menos, su pequeño lado positivo.

Es hermoso que una hinchada te aliente los 90 minutos, que coree un apellido o que ovacione a la figura del equipo. Siendo futbolista es hermoso sentirse respaldado por aquellos que desde la tribuna, dejan la vida alentando y ensanchando las venas tras fundirse en el grito de gol.

Como periodista deportivo que asisto y recorro las canchas de la zona desde hace 8 años, debo reconocer que es embellecedor para los ojos estar en un Estadio lleno de colorido y buen clima futbolero. Sin embargo ayer hubiera querido que la cancha estuviera vacía por completo, para tratar de evitar el más mínimo problema que pudo haber surgido.

Y digo pudo porque no pasó nada. Pero no pasó nada porque la gran mayoría estuvo atento al desarrollo del partido, y no quiero decir con esto que yo no lo estuve, pero si noté que desde antes que comenzara el partido en el alambrado que daba a la tribuna donde se ubicó la parcialidad visitante, habían colgado una bandera de un club tercero al que se enfrentaban ayer.


El partido no debió comenzar, sino hasta que el Juez Juan Carlos Del Fueyo ordenara que quitaran esa bandera, que fue colocada, Dios vaya a saber con que intención. ¿Folclore del Fútbol?, no se asemeja a ello en lo más mínimo. No suma, sino resta muchísimo y no hace más que mostrar una cara de pobrísima masa poblacional que somos también a nivel país y que mostramos al mundo, como si eso fuera poco. El partido se jugó entero y la bandera en cuestión pasó de estar simplemente colgada en el alambrado, a ser flameada como un trofeo. Sin palabras.

Cuando se toman determinaciones y las mismas hacen eco hasta en los campeonatos de Liga, las voces alteradas y los murmullos por lo bajo son los primeros en aparecer. Algunos tendrán algo de coherencia en sus planteos, pero otros son más hipócritas que quienes tienen la caradurez de decirlos.

El día que pase algo (Ojalá nunca suceda, pero estamos en Argentina), las consecuencias puede ser peores, ¿Y porque llegar a eso?, ¿Podemos ser tan energúmenos de esperar a que suceda algo para actuar? Quizás esto sea algo que se tiene que llevar a cabo en conjunto con los clubes y la Liga de Fútbol. Porque ayer se ingresó con la bandera de otro club, mañana no se sabe con que pueden ingresar. Y repito, no es caerle a una hinchada en particular. Es tomar un ejemplo para que no siga expandiéndose.

En Salto nos conocemos todos. Creo que si todos tiramos para el mismo lado, las cosas pueden encarrilarse y direccionarse a un futuro cercano mucho mejor para todos. Ojalá alguien que esté a la altura de tomar decisiones lea estas líneas y tome cartas en el asunto, porque de lo contrario, después no se quejen.