Agustín Naya: “Todo el esfuerzo que hice tiene un valor distinto”

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El Tiny volvió a las canchas luego de superar dos operaciones en el tendón de aquiles de su pierna izquierda, una de ellas fue un trasplante y el fin de semana pasado, ante Compañía jugó 25 minutos en donde no sintió molestias y es una buena señal para ir encontrando de apoco el ideal futbolístico.

Una noche de verano cambió todo para Agustín Naya. El viernes 26 de diciembre de 2012, Defensores enfrentó a Jorge Newbery de Junín, en cancha de Newbery de Rojas, por la tercera Final del 6 Ligas. Allí la historia iba a ser esquiva para el Loro, porque en los penales, el Aviador se impuso por 5 a 4 y gritó Campeón, pero el foco de esta nota es otro.

‘Tiny’ Naya, el hombre en cuestión, ingresó en el complemento en reemplazo de Juan Brusco, mientras que su hermano Gogó lo hizo por Testa. Minutos después de la variante, Naya corría por el costado izquierdo con pelota dominada y de repente, el tendón de aquiles de la pierna izquierda se cortó y Agustín cayó desplomado. En su lugar ingresó Leandro Blanco y las acciones continuaron, peor para Naya, todo empezaba.


27/12/12 en Rojas. Allí comenzó todo para Agustín Naya.

El Doctor Castagno confirmó la lesión en el tendón de aquiles y en menos de 12 horas, Naya fue operado. Pasaron 7 meses y recién en Julio de 2013 regresó a las canchas, entrando en el complemento, en un partido que Defensores goleó 7 a 0 a Argentino de Chacabuco. Días después, estuvo tres minutos en cancha contra Peña La Doce de Chacabuco y la cancha de Huracán de la vecina localidad, donde hace de local Peña, le jugó una mala pasada. Por pisar una mata, se resintió y debió abandonar la cancha.

De ahí en más comenzaron las consultas, los viajes y todo eso demandó tiempo. Exactamente por ocho días no fue un año. El 10 de Julio de 2014 Agustín Naya fue operado y le realizaron un trasplante de tendón y hueso de talón.


En todo ese tiempo, con un fugaz regreso y una nueva operación, Naya nunca se alejó del club e interiormente fue cargando energías para su ansiado regreso: “Siempre estuve en cada entrenamiento, en cada vestuario, en cada viaje del plantel. Eso me llenó de fortalezas para seguir, después de 2 años y 4 meses nunca perdí las ganas de jugar al fútbol y ahora tengo muchas más ganas porque todo el esfuerzo que hice tiene un valor distinto”.

Post operación llegó el momento de entrenar. Primero individualmente y con el apoyo de Feliciano Testa, para hacer los primeros movimientos. Luego, cuando llegó el momento, se puso a la orden del Profe Marcos Malagamba y a la par del plantel, inició la pretemporada.

El fin de semana pasado le tocó volver. Justo ante Compañía, en Sub 23, donde el Loro derrotó al Lagarto por 2 a 1 y a los 20’ del ST , Naya pisó el verde césped del Testa nuevamente: “Estoy muy contento por volver, después de tanto tiempo. Lo importante era sumar minutos y con el esfuerzo de todos los chicos le ganamos a Compañía”. La lesión no le hizo perder la chicana para los primos: “Los clásicos hay que ganarlos en todas las categorías, eso dicen”.


El balance es sumamente positivo. Más allá de alguna que otra molestia, lógica por la larga inactividad, el sector importante en cuestión, respondió sin problemas: “Apenas entré me pinchó un poco el gemelo, pero son cosas que no tienen que ver con mi lesión. Me sentí muy bien, con muchas ganas de seguir, así que hay que meterle para adelante”.

Ejemplo de perseverancia, esfuerzo y dedicación. Acá no importa la camiseta que use, sino lo que le tocó vivir a Agustín Naya, un chico de Chacabuco que llegó en hace casi una década a Salto y no se fue más. Quienes hacemos EL DEPORTIVO le deseamos el mejor de los éxitos y que sea un gran año para vos, Tiny.