967 razones para festejar

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Defensores le ganó 1 a 0 a Liniers de Bahía Blanca en lo que fue un partido altamente favorable para el Loro que no mereció sufrir tanto para llegar al gol. Nico Fernández fue el encargado de darle el triunfo al elenco de Mario Finarolli que le cortó una racha de 967’ sin recibir goles en contra a Lucas Partal.

Fotos: Luis Carmona

 

Emoción incontenible. Felicidad sin límites. Desahogo interminable. Se le pueden buscar un sin número de calificativos a la gran victoria de Defensores ayer en su cancha, tan agónica como justificada.

Un triunfo de una notable importancia desde cualquier costado que se lo mire y en un momento cumbre de la Zona 6 del Torneo Argentino B donde cada fecha que se disputa toma una trascendencia mayor.

La imagen del equipo en sus dos anteriores presentaciones mostraron una visible mejoría tomando como referencia lo acontecido en Carlos Casares y Tres Arroyos respectivamente y si bien la eficacia en ofensiva no se hizo realidad, por actitud y el compromiso de pensar en el arco de enfrente, se renovaban los votos de confianza.

Y frente a Liniers de Bahía tampoco fue la excepción. El once de Finarolli tuvo un gran protagonismo y afortunadamente, para sus aspiraciones, sobre el final encontró el tan ansiado gol que tanto se le venía negando. Ante un oponente que llegaba al Carlos Testa ya clasificado, con su arquero Lucas Partal  manteniendo por 874’ la valla invicta y  el potencial en conjunto para marcar claras diferencias sobre el resto de los equipos, el dueño de casa salió desde el arranque del partido plenamente convencido de que podía ganarlo.

Utilizando las dos bandas tratando de abrir una defensa que mostraba flaquezas, con Maxi Blanco siendo el encargado de darle pausa y criterio en la distribución del balón y la presencia inquietante de Fernández y Salinas, se fueron enumerando situaciones de riesgo en el primer tiempo.


Pero el rol protagónico de un juez que ya observamos en reiteradas oportunidades como es el nicoleño Alfonso y que Defensores, lo ha sufrido tanto de local como de visitante, tomó nuevamente injerencia en las acciones ignorando dos clarísimas penas máximas que exasperaron a los hinchas. En primer término no convalidando una clara mano del segundo marcador central Martínez dentro del área grande  cuando el remate de Rodrigo Naya iba direccionado hacia el arco contrario y posteriormente, aplicando el “Siga, siga” cuando Salinas fue claramente despojado del balón con un claro empujón dentro del área chica del marcador central Nievas y se disponía a convertir. Horrores de un pito que con su propia inseguridad, hizo que el clima del desenlace se vaya desequilibrando.

Lo cierto y concreto es que los Loros buscaron por todos los medios llegar a la red en el primer tiempo pero diferentes factores,  incluyendo esa dosis de suerte que siempre es tan necesaria, le negaron lo que merecía.

En el complemento las intenciones de uno y otro equipo no se modificaron. Liniers tomando todos los recaudos con un esquema visiblemente especulador y pensando que llevarse un punto era un muy buen negocio, mientras que Defensores cargando con el peso del encuentro porque ganar era su gran objetivo.

Fernández peleó cada pelota como si fuera la última, Salinas siempre se mostró para recibir de espaldas al arco,  ser un nexo con los volantes y todo el equipo mostró una gran solidaridad.

Alfonzo, el hombre vestido de negro, siguió haciendo de las suyas permitiendo hasta el hartazgo el juego brusco reiterado. El uno Partal rechazó defectuosamente con los puños y entre mil piernas, la redonda se negó a entrar por un rechazo salvador sobre la línea.

El ingreso de Banegas no fue gravitante porque el Conejo está muy lejos del nivel que se le conoce y se siente aún más en este momento cuando se depende tanto de las individualidades.


En ese afán de ir a buscar el gol y tener siempre iniciativa, desprotegerse defensivamente puede costar caro y en la única opción clara de la que dispuso el conjunto bahiense, su número nueve Mc Coubrey mano a mano con Lotuf dejó escapar una  situación inmejorable. Hubiera sido muy injusto pero en fútbol los merecimientos no cuentan, lo único válido es concretar.

Finalmente, por la tozudez de querer quebrar el cero y jamás entregarse, la entidad de Barrio Central tuvo su premio sobre los cuarenta y dos minutos cuando el “Mago” Blanco tuvo ese momento de inspiración, levantó la cabeza y habilitó a  Giamarchi que ingresaba por el segundo palo, este devolvió la pelota para el medio del área y Fernández, de cabeza, la empujó al fondo del arco.

Todo el estadio explotó por la magnitud de un resultado ampliamente decisivo cuando nada parecía hacer torcer un tercer empate consecutivo. Defensores volvió a ganar y por esos vaivenes que tiene el fútbol en una zona, la Seis, donde la paridad es absoluta salvo raras excepciones, si consigue superar a El Linqueño el próximo miércoles podrá soñar con clasificarse. Cosas que  nos entrega este juego tan imprevisible como atrapante.

Atrás quedaron los 967’ que tuvo invicto Partal en su arco porque Fernández lo vulneró, el Loro ganó y Defensores tuvo 967 razones para festejar y soñar.

Defensores 1
Lotuf; Favergiotti, Pringles, Silva, Narbiloni; Rodrigo Naya, Arrieta, Maxi Blanco, Candia; Fernández y Salinas. D.T: Mario Finarolli

Liniers (BB) 0
Partal; Lagrimal, Nievas, Martínez, Iubati; Rocheti, Monzón, Arroyo, Paul; López y MC Coubrey. D.T: Alberto Desideri

Cambios en Defensores: Giamarchi x Arrieta, Banegas x Salinas y Leandro Blanco x Rodrigo Naya.
Cambios en Liniers (BB):
Videla x Monzón, Cosiarini x Arroyo y Correa  x Rocheti.

Suplentes en Defensores: Plana, Abril, Brusco y Testa.
Suplentes en Liniers (BB): Luján, Franco, Sale y Montenegro.

Juez: Carlos Alfonso
Asistentes: Héctor Juárez y María Trujillo.