Loro Nocturno

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El primer Superclásico del año tiene dueño y fue para Defensores por 3 a 2 ante Compañía en el Cepeda. El encuentro fue una verdadera fiesta, contó con un gran marco de público y dentro del campo de juego gritaron Leo Arrieta y Rodrigo Naya en dos oportunidades, mientras que Sergio Alessandro en contra y Alejandro Banegas de penal marcaron para el Lagarto.

Fotos: Luis Carmona

Desde muy temprano se llevó a cabo un muy buen operativo policial. El estadio lució como en sus mejores jornadas con una cantidad de público desbordante que colmó su capacidad. Ambas parcialidades ofrecieron un espectáculo tan único como atrapante.

Desde el juego mismo los rivales de toda la vida entregaron treinta primeros minutos electrizantes y cuando parecía que el empate era lo que más se ajustaba al desarrolló con el lagarto jugando con uno menos gran parte del segundo tiempo por la expulsión de Nicolás Colombini, apareció casi sobre el final Rodrigo Naya y con un certero cabezazo, terminó desatando toda la felicidad del Barrio Central.

Si bien la trascendencia siempre es muy fuerte, este clásico en especial no era uno más por todo lo que fuimos enumerando en la previa. De movida como era de esperar, salieron a ofrecer sus mejores actitudes. Compañía, algo más punzante tratando de sacarle rédito a la técnica individual de su medio campo y toda la potencia de Colombini.

Gizzi fue llamado a intervenir en un par de ocasiones hasta que sobre los 13’, Mariano Parrillo ensayó un remate de media distancia, la pelota dio en la humanidad de Sergio Alessandro y en su destino final, encontró la red pese a los intentos del golero. Compañía pasó a mandar en las acciones dando el primer golpe emocional de la noche.

Defensores pudo sobreponerse muy rápido a estar en desventaja primero con un cabezazo de Daglio, debutando oficialmente con la camiseta del Loro, que contuvo bien Ripoll y posteriormente, llegando a la igualdad. Siete minutos más tarde Maxi Blanco, que jugó el mejor partido desde hace mucho tiempo a esta parte, le regaló al partido una pincelada de su notable jerarquía con una gran habilitación para Rodrigo Naya y este, que no quiso ser menos, definió con un toque sutil por sobre el cuerpo de Ripoll.


Rodrigo Naya ya definio ante la mirada de Ripoll y Mateos. Fue el 1-1.

Poco a poco el trámite ganó en intensidad con un ida y vuelta constante donde Arrieta por un lado y Baqué por el otro, dominaban la escena por el gran despliegue en la zona media. Por su parte el Conejo Banegas, lógicamente, la figura que no pasó desapercibida en ningún momento, tuvo injerencia en el desenlace justo el día de su cumpleaños y ante Defensores, su ex club.

A los 24’ aprovechando una indecisión entre Ceccoli y Sergio Alessandro, el defensor que tuvo un debut más que aceptable, el hábil volante se internó en el área y el mismo Alessandro, sin otro recurso, le cometió la pena máxima que Del Fueyo, de impecable labor, no dudo en cobrar. El mismo Banégas se encargó de la ejecución y con remate esquinado venció a Gizzi haciéndose para sí mismo, el regalo más deseado.

La emoción fue tan grande como corta porque apenas un minuto y medio después, Arrieta recibió la redonda a unos 25 metros del arco defendido por Ripoll y despachó un violento remate convirtiendo un tremendo golazo. Como, contadas veces, el incansable volante se llenó la boca de gol con el mejor obsequio para su padre en el día de su cumple.

En apenas doce minutos el encuentro había regalado más emociones de las imaginadas y quedaba mucho por jugar. Nadie salía de su asombro en el reducto y los hinchas gozaban y sufrían  al mismo tiempo, casi sin pestañar. En el último cuarto de hora inicial el Lagarto fue por más con un mano a mano entre Rubén Parrillo y Gizzi que el uno logró conjurar y un remate de Banegas, que llevaba destino de gol pero que Abril, consiguió obstaculizar mandando al córner. Por último Naya buscó equiparar con un remate que se fue apenas por encima del travesaño y con esta ocasión algo propicia, se fueron al descanso.

En la segunda mitad quizás por el estado del campo de juego muy pesado a raíz de la lluvia caída en la madrugada del martes, los dos equipos le pusieron un freno a la intensidad por el gran desgaste realizado en el primer período y hasta pareció, en algún momento, que el empate le caía bien a los dos.


Debutantes: Sergio Alessandro (Def), Alejandro Banegas (Comp) y Carlos Daglio (Def).

Pero hubo un momento clave en el trámite y fue a los 13’ cuando Colombini cometió una dura infracción, Del Fueyo le mostró la segunda amarilla y por consiguiente, decretó su expulsión. A partir de ese momento el once Verde sintió un duro impacto y pese al ingreso de Monacci, ofensivamente sus recursos se anularon.

Pese a esta marcada situación, Mariano Parrillo elaboró una linda maniobra personal y cuando podría haber dejado a Monacci de cara al gol, optó por un remate al arco que Gizzi contuvo acertadamente.

Spontón asimiló que con la ventaja numérica, ir por la victoria era posible y primero mandó a la cancha a Nico Fernández y luego a Leandro Blanco buscando mayor presencia en el área de enfrente mientras que Capaldi, se decidió por Valenzuela para la recuperación en la zona central y Braian Simaldone, en busca de reforzar la zona de gestación.

Vaya paradoja del destino, el juvenil remplazó a Banegas a quien los hinchas del Verde despidieron con aplausos y los de Defe con silbidos, algo tan impensado hace apenas unos días y que se hizo realidad.

Alessandro manejó los tiempos en la línea de fondo, Arrieta, la figura de la cancha, se agigantó aún más con su ya reconocida entrega sin límites y poco a poco, la cancha se fue inclinando.

Mateo, el jugador más destacado en el dueño de casa, intentó contagiar al resto con su gran personalidad pero la ausencia de la gran figura, el notable goleador, tuvo una real incidencia de la que no pudieron sobreponerse.

Apenas superado los 40’ del complemento, Leandro Blanco recibió una clara habilitación, ganó en velocidad, mandó un centro preciso y Naya, previo anticipo a sus marcadores, metió un cabezazo implacable que Ripoll, pese a estirarse más de la cuenta, no pudo evitar que se metiera en su arco. Gran noche de Rodrigo que junto con Arrieta, acapararon todos los elogios.

Tremendo golpe de escena que más allá de lo adicionado por el árbitro, encontró a jugadores e hinchas del Loro envueltos en una inagotable alegría que se hizo eterna como un signo de desahogo tras días de mucha tristeza.

Compañía entregó todo lo que pudo pero no le alcanzó y ahora debe recuperarse sobre todo en la faz anímica porque en tres días más, tiene por delante un partido decisivo para su futuro en el Torneo del Interior.

Historia cerrada para un nuevo superclásico que más allá de la alegría de unos y la frustración de otros, dejó el mejor de los resultados: UNA VERDADERA FIESTA.

Compañía 2
Ripoll; Conte, Mateo, Bolognese; Mariano Parrillo, Baque, Rubén Parrillo, Paez; Bisgarra; Colombini y Banegas. D.T: Gabriel Capaldi

Defensores 3
Gizzi; Cécolli, Alessandro, Narbiloni, Abril; Daglio, Arrieta, Brusco; Maxi Blanco; Testa y R. Naya. D.T: Claudio Spontón

Cambios en Compañía: Carlos Monacci x Bisgarra, Valenzuela x Rubén Parrillo y Braian Simaldone x Banegas.
Cambios en Defensores: Fernández x Daglio y Leandro Blanco x Brusco.

Suplentes de Compañía: Nicolás Monacci y García Blanes.
Suplentes en Defensores: Pellenc, Balcarce y Figueredo Gutierrez.

Expulsado: Nicolás Colombini

Juez: Juan C. Del Fueyo
Asistentes: Alejandro Pérez y Juan Paniagua

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