Guillermo Pascual: “Me río de tanta mediocridad”

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A un mes de su alejamiento el DT Guillermo Pascual luego de arreglar condiciones del orden económico con el club Lagarto eligió los micrófonos de EL DEPORTIVO y salió a contar su verdad. En una nota sin pelos en la lengua, el ex defensor del Atlético Alumni habló de todo.

 

El ciclo de 4 meses como Técnico de Compañía empezó, de arranque, con ciertos contrastes, pero Guillermo Pascual se la bancó y fue para adelante. Sumo 8 victorias, 2 empates y la misma cantidad de derrotas en 12 presentaciones; así y todo, ni siquiera por los números pudo seguir.

El martes 11 de Junio la Comisión Directiva del Club Compañía le comunicó la decisión de no tenerlo más en cuenta y con la personalidad que lo caracteriza un mes después, tras haber llegado a un arreglo de orden económico, salió a contar su verdad. Recibió muy amablemente a  EL DEPORTIVO en su domicilio y nos expresó lo que transcribimos a continuación.

“Comencé con un problema cuando arranque mi trabajo en Compañía porque el Presidente del club Marcelo Colombini nunca me aceptó. Estoy plenamente convencido de que hice un gran trabajo con orden, sentido común y responsabilidad pero está muy claro que hay clubes como este, donde eso no sirve para nada. COMPAÑIA ES UN CLUB DE AMIGOS donde juega el que es amigo de…, dirige quien le cae bien a tal…, llega y juega quien hace amistades… y el que no está de acuerdo lo echan. Esta es la realidad porque si no nadie entiende como yo que termine segundo en la Primera Fase, con todos jugadores propios salvo alguna excepción, promoví otros a primera dando una buena imagen desde el juego mismo, protegí el futuro de la institución y le di lugar a Nicolás y Brian Simaldone, consideré potable a Gastón Ceballos, cuando solo lo tenían para hacer planillas, recompuse mi relación con Sixto Dorado y sin embargo me desvincularon. Estaría bueno que se llamaran Amigos General de Salto”.

Pascual también analizó su situación personal con Nicolás Colombini diciendo: “El jugador tenía problemas personales conmigo y defendía una situación ilógica poniendo trabas al normal desenvolvimiento de las actividades que nosotros llevábamos adelante”.

“Era el único que estaba en desacuerdo con mi propuesta. En la semana previa al Superclásico todo fue muy atípico ya que si bien el grupo estaba bárbaro desde lo anímico porque le habíamos ganado a Sports en nuestra cancha y el ánimo era el mejor, Colombini decidió entrenar un solo día. El día martes se lo tomó para él. Al día siguiente, todo esto previo a enfrentar a Defensores, fue a entrenar y sin explicaciones, desapareció del entrenamiento con una actitud totalmente reprochable”.

“Personalmente sostengo que si vos pretendes criticarme por mi laburo, primero tenés que hacerlo con fundamentos y para que un jugador haga esto con un entrenador tiene que tener chapa, demostrarme donde jugaste o que títulos conseguiste pero no alguien que todavía no gano nada”.

“Durante un tiempo importante me tuve que aguantar una situación por el bien del equipo y para no sufrir una baja fundamental. Porque hay que separar las cosas, cuando este jugador entra a la cancha deja hasta más allá del alma”.

Sobre este tema en particular Pascual siguió diciendo: “El jueves tampoco vino a entrenar y entonces lo saqué del equipo que iba a ir a jugar al Carlos Testa. El viernes hablé con el plantel, les dije la determinación que había tomado e inmediatamente comenzaron a surgir presiones dirigenciales dando a entender que la situación era inmanejable y que así no se podía seguir”.

“Fue entonces cuando cité a mi casa a los referentes del grupo para hacerles saber que mi postura no tenía vuelta atrás. Ellos me hicieron conocer que no podían defender lo indefendible y  tener en cancha a quien consideran amigo, era una prioridad”.


Guillermo Pascual obtuvo el 81,25% de los puntos que disputó como DT, producto de 8 triunfos, 2 empates y 2 derrotas.

“Colombini ese mismo día pidió reunirse con nosotros, el Cuerpo Técnico, expresando que  quería jugar el partido y viendo que había un respaldo mayoritario hacia su persona, decidí aceptar la decisión pidiendo disculpas delante de todos a Gonzalo Polanco, que por trabajo y respeto, iba a ser el titular a quien agradezco su comprensión”.

“Afrontamos un partido tan gravitante con el equipo bien desde lo moral pero nosotros dominados por un ambiente enrarecido.”

Toda una cadena de hechos que se fueron sucediendo derivaron en su salida del club para  lo cual graficó lo ocurrido: “Luego pasaron otras cosas lamentables para un club como Compañía que no se merece el tipo de dirigentes que tiene. Y para ser muy simple, te voy a relatar un episodio que le ocurrió a uno de ellos, Daniel Zapata, al que se lo podrá tildar de un montón de cosas pero tiene a favor una cualidad ineludible, es frontal”.

“Siempre dijo un montón de verdades, ninguneado por un grupo de gente con el presidente a la cabeza, que no puede conducir absolutamente nada. Nunca se le dio valor a una persona, que en todo el tiempo que me toco estar, hizo una labor extraordinaria”.

“El gran desencadenante de mi posterior desvinculación arranca media hora antes de empezar el partido con Defensores. Marcelo Colombini, al que le pregunté si de verdad había jugado al fútbol y se lo volví a reiterar por las actitudes que tenía, le hizo vivir a Zapata, integrante del cuerpo técnico, un momento horrible, ya que lo llamó  por teléfono desde Buenos Aires y lo insultó en todos los idiomas justo antes del partido porque habíamos tratado mal a su hijo”.

“Un proceder incalificable, faltando a la verdad y perdiendo toda la compostura justo en la entrada en calor antes de un encuentro de esta naturaleza. Tuve que contener a Zapata y sobrellevar la situación de la mejor manera porque había un desenlace por jugar.  Luego esto derivó en una rotura total de relaciones políticas entre dirigentes y cuerpo técnico”.

“El día lunes hablo con los jugadores y les comunicó que mi continuidad era muy complicada y estaba supeditada a lo que se decidiera en una mesa chica de directivos y suspendo la práctica como signo de prevención, ya que había una supuesta movida en apoyo al presidente”.

“Esa misma noche me llama Zapata y por el tono de voz me daba cuenta que la situación era muy cuesta abajo diciéndome que me convocaban a una reunión. Me presento y el Sr Ceriotti, que tomó la palabra, se dirige hacía mi diciendo que para ellos la decisión era muy fácil lo que yo consideré muy mediocre. Argumentó que los jugadores apoyaban a Nicolás y que ellos iban a bancar la iniciativa porque si yo continuaba, el jugador no jugaba más y el padre renunciaba a la presidencia”.


Ante Defensores: Guillermo Pascual junto a Daniel Zapata en el último partido que estuvieron al frente de Compañía.

Para finalizar la nota Pascual sostuvo: “Acá existen cosas elocuentes y que están fuera de discusión. Mi salida del club fue obra del Sr. Marcelo Colombini, alguien acostumbrado al amiguismo que dejó de lado el orden y el sentido común demostrando una total incapacidad”.

“Cuando uno se rodea de amigos sin valores y que te pueden conducir al fracaso ocurre lisa y llanamente lo que hemos observado en  los últimos años, Compañia no ganó nada conducido por gente incapaz y dejando una imagen deplorable dañando la estructura que fortalecieron grandes directivos”.

“En solo cuatro meses logré darle una identidad de juego a un plantel de una riqueza técnica admirable a los que se los trataba como picapiedras y rescaté valores muy importantes imponiendo un sistema de juego acorde al nivel con que contaba respetando una rica historia”.

“Encima tuve que sufrir bajas muy importantes como Orrego, Salcedo, Baqué, Díaz y Pereyra, un enorme jugador de fútbol a quien pongo en el podio desde mi visión personal”.

“La prueba más elocuente es que fui a la cancha de Defensores por primera vez en muchos años no solo a jugarle de igual a igual a un equipo que todos sabemos lo que es capaz de hacer en un campo de juego sino que además, borré de un plumazo esa figura tan repetida de un elenco que desde el primer minuto iba a colgarse del travesaño totalmente sometido por conductas que no tienen dos dedos de frente”.

“Entonces me pregunté: ¿Que fundamentos persiguen para haberme echado? Y la respuesta es muy simple, este no es un club de fútbol es una institución de amigos sin códigos”.

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