Murió de pie

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El Lagarto no encontró nunca la fórmula para vulnerar a El Linqueño y éste volvió a imponerse, esta vez por 2-0 como local con su gente, para condecorarse ganador de la Llave 11 del TDI y decretar de esa manera el ascenso al Torneo Argentino B 2014/15. Convirtieron Gonzalo Del Potro en la primera etapa y ya en tiempo cumplido Francisco Gómez cerró el score. Si bien es muy reciente, teniendo en cuenta la campaña realizada, no se descartaría que llegue una futura invitación por parte del Consejo Federal a Compañía para jugar el próximo TAB.

Sin ningún lugar a dudas que en el global de estos 180 minutos hay que decir que se jugó como una Final, sin regalar nada y dejando todo en cada pelota por parte de los dos equipos. La diferencia estuvo en la tranquilidad y juego asociado que pudo controlar y realizar uno de los dos equipos y que tuvo el rédito con el pitazo final. Podría decirse también que los dos partidos se desarrollaron de una manera muy similar y hasta con datos concretos de coincidencia que próximamente detallaremos.

En el inicio de las acciones El Linqueño se posicionó mejor, más adelantado con Caio Alvarez como estandarte de los ataques y las subidas constantes de Díaz por izquierda. En la primera llegada del partido todo comenzó en una pérdida de Mariano Parrillo en la mitad de cancha y la habilitación clara para Díaz que por izquierda hizo lo que quiso, llegó el centro y Salazar con diagonal de por medio definió y Ripoll contuvo.


1-0: Del Potro anticipó a Baqué y Ripoll y abrió el marcador a los 12′ del PT.

Para quienes aman las estadísticas, el minuto 12 del primer tiempo será recordado por varios, ya que en la ida fue Díaz quien marcó y ayer, tras un perfecto tiro libre desde el sector izquierdo que ejecutó Alvarez, se impuso Gonzalo Del Potro con golpe de cabeza ante un Ripoll que no terminó de salir del todo y El Linqueño festejó el 1-0.

A partir de ahí el resultado no solo era 1-0, sino que sumado al 1-0 conseguido en Salto, el global ascendió a 2-0. Todo cuesta arriba para el equipo de Gabriel Capaldi, que a pesar de encontrarse en desventaja, siempre miró el arco de enfrente y nunca renunció a sus posibilidades, aún jugándose los minutos finales del partido.

Nico Páez ganó en velocidad por izquierda, mandó el centro que peinó Colombini en el primer palo y por atrás solo Baqué cabeceó de pique al suelo y se la regaló al arquero Pablo Del Potro. Como respuesta y tras un rebote en el área de Compañía, Caio Alvarez sacó una hermosa volea rasante que pasó apenas por arriba del travesaño.


El primer tiempo de Alejandro Baqué fue soberbio. Por desgaste, lucha, entrega y también por su fútbol. Ubicado como volante por derecha el futbolista surgido de la cantera del club fue de lo más clarito y jugó el partido a la altura de las circunstancias.

Lo tuvo Ubilla para marcar el segundo cuando quedó mano a mano con un defensor Lagarto dentro del área pero le pifió y en la última Páez desbordó y Colombini cabeceó cruzado, rebotó en Manavella, el arquero Del Potro a contrapierna y la pelota se fue por arriba del travesaño.

El complemento encontró a El Linqueño más replegado (igual que en Salto) y Compañía se hizo de la pelota, pero no de la claridad suficiente para hacer algo con ella. Es cierto que Nicolás Colombini es un delantero sumamente peligroso, sin embargo en esta Serie fue anulado como pocas veces lo es y su equipo lo sintió de sobremanera.


Capaldi mandó a la cancha a Carlitos Monacci y en una jugada posterior se dobló el tobillo izquierdo de tal manera que a pesar de hacer el esfuerzo por seguir en cancha, debió salir con solo 25 minutos jugados ante semejante dolor. Allí Compañía perdió una pieza importante en el ataque.

De una pelota larga Caio Alvarez se fue mano a mano con Ripoll y el arquero Saltense ganó el duelo que hubiera terminado definitivamente el partido. Por el lado del Lagarto recién a los 37’ del complemento Nico Colombini ganó la posición, uso bien el cuerpo y se posicionó para el zurdazo dentro del área, pero remató débil.


2-0: Gómez definió y se entera del gol por el grito del público Albiazul. Lo sufre Compañía.

Sobre los 42’ el partido se paró por cuatro minutos, ya que el alambrado detrás del arco de Pablo Del Potro se había roto y ya había hinchas adentro del campo de juego, pero aún sin ingresar al rectángulo. Cuando las acciones se reanudaron llegó el centro desde la derecha por parte de Ubilla y el ingresado Gómez cayéndose al piso definió el partido. Allí sí ingresaron los hinchas de El Linqueño, el partido se dio por terminado a los 49’ y el ascenso del Albiazul se hizo realidad.

Compañía se la jugó, dejó la vida, tuvo los 90’ el apoyo incondicional de su hinchada que lo alentó constantemente pero en el Fútbol termina con una sonrisa quien convierte los goles. Un final triste porque la ilusión era mucha, sin embargo lo bueno de este deporte tan popular es que da revancha y si hay algo que se puede decir sin pelos en la lengua, es que Compañía murió de pie.

El Linqueño (Lincoln) 2
Pablo Del Potro; Bihurriet, Manavella, Macias, Badano; Gonzalo Del Potro, Matías Zulueta, Díaz; Alvarez; Ubilla y Salazar. D.T: Pablo Zulueta.

Compañía 0
Ripoll; Conte, Mateos, Bolognese; Baqué, Valenzuela, Mariano Parrillo, Páez; Rubén Parrillo; Colombini y Bisgarra. D.T: Gabriel Capaldi.

Cambios en El Linqueño: Gómez x Díaz, Coria x Salazar y Moyano x Alvarez.
Cambios en Compañía: Sanes x Páez, Monacci x Mariano Parrillo y Orrego x Monacci.

Juez: Waldemar Romá
Asistentes: Fernando Rolandelli y Cristian Devita.

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